FUNDAMENTAL
Vete a la revista CATEQUISTAS y sigue la sección sobre la oración animada por Dolores López Guzmán. Es una sencilla escuela de oración.
Oración contemplativa

Bienvenida
(El animador está ubicado en un lugar poco central, más bien discreto, retirado. Lo central es el icono y su entorno que concentran las miradas y la atención de los participantes. Al elegir el lugar, téngase en cuenta sólo que se le oiga bien desde todos los puntos de la sala, aunque no se le vea bien. El importante es el Espíritu del Señor.
Con voz pausada recibe al grupo con éstas o parecidas palabras)
No te doy gracias por venir. No me haces ningún favor. Venir aquí es hacerse un favor uno a sí mismo. Necesitamos orar.
El hecho de estar aquí y de haber venido, aunque sólo sea para curiosear, ya indica que tienes una cierta “inquietud” por la oración.
No soy un presentador que adelanta lo que va a pasar. Yo mismo no lo sé. Es cosa de Dios. Estamos aquí para “cosas de Dios”. Tampoco esperes consejos por adelantado. Comenzamos y ya está. Dejemos que Dios haga.
Sí te digo bienvenido – bienvenida. Hemos pensado en ti antes y hemos preparado algo que te permita orar. Ahora, ponte en postura cómoda, muy cómoda para que el cuerpo no te impida dialogar con Dios. Que tu cuerpo esté a gusto para que no mande ruidos a tu espíritu.

Tiempo de relajación

Tiempo de invocación
En esa paz que ahora tienes, deja caer estas palabras: Señor, enséñame a orar. Repítelas despacio muchas veces sin pensar en otra cosa; repítelas gustándolas, deseando lo que pides. No dejes que venga otro pensamiento a tu mente. Y si viene... vuelve tranquilamente a repetir: Enséñame a orar.

Cuerpo de la oración
Ubicación: Jesús buscaba geografía para orar: se iba a la montaña, a un lugar retirado. El lugar en el que oramos influye en la calidad de nuestra oración. Con tu imaginación vete a un lugar familiar, donde te sientas bien... Elígelo sabiendo que pasarás allí un momento largo, un momento a solas... escuchando y escuchándote... Un lugar que te estimule a la oración...
Lectio: Lucas 12,13-21 (Miércoles de la semana 29)
En aquel tiempo, uno de entre la gente le dijo:
—Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
Jesús le dijo:
—Amigo, ¿quién me ha hecho juez o árbitro entre vosotros?
Y añadió: Tened mucho cuidado con toda clase de avaricia, que aunque se nade en la abundancia, la vida no depende de las riquezas.
Les contó una parábola:
—Había un hombre rico, cuyos campos dieron una gran cosecha. Entonces empezó a pensar: “¿Qué puedo hacer? Porque no tengo dónde almacenar mi cosecha”. Y se dijo: “ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, almacenaré en ellos mis cosechas y mis bienes, y me diré: “Ahora ya tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y pásalo bien”. Pero Dios le dijo: “¡Insensato! Esta misma noche vas morir. ¿Para quién va a ser todo lo que has acaparado?”. Así le sucede a quien atesora para sí, en lugar de hacerse rico ante Dios...

Silencio.
.Meditatio.
Estás en ese lugar que tú has escogido para sentirte bien y poder pasar unos momentos de quietud... Eres consciente de esa lugar... lo saboreas... Ahí te ha llegado esta palabra de Dios que es la de la misa del día de hoy. No hemos buscado nada. Tocaba esta Palabra de Dios hoy. Con ella son alimentados hoy los creyentes: tú, yo, nosotros, muchos...
Imagina la escena... Tú vas a Jesús con un problema de herencia o parecido... de esos que hay familiares y que a lo mejor vives... Un problema de esos que tú vives en los que dices que te toca a ti mucho y tu marido se lava las manos... Vas a Jesús a quejarte de tu marido, de tus hijos que no te ayudan, de tu suegra, de la amiga que te ha defraudado... Vete. Presenta ese problema a Jesús despacio... Mira cómo te escucha... su cara, sus ojos, sus gestos... Y ahora, cuando has acabado, te dice: ¿Para qué me quieres meter a mí en vuestros líos? ¿Cómo te quedas? Ya ves, Jesús no responde a tus preguntas... Jesús te pega un corte que no te esperabas... Jesús no está para resolver ‘esos’ problemas tuyos... sino para iluminar cómo vivir tus relaciones personales y sociales... Escucha lo siguiente que añade: Tened cuidado con la avaricia, con la abundancia... La avaricia, la abundancia nos estropea la vida... Te quedas más desconcertada... Te dices: ¿A qué viene todo esto? Busca ecos en tu experiencia de vida... Y Jesús sentencia: La vida no depende de las riquezas... La vida no depende de las riquezas... ¿Cómo cae esto en ti? ¿Por qué te dice Jesús eso? ¿Qué sientes al escuchar esto? Espera. Respira. No tengas prisa... Echa una ojeada para ver de qué depende tu vida..., a qué te agarras, cuál es tu seguridad en la vida... A lo que te agarras, ¿te agarra? ¿Agarra tu corazón?
Mira a ver lo que tienes... o anhelas tener aunque todavía no lo tienes... Mira a ver por qué te estás desviviendo ahora mismo... Imagínate que lo tienes todo... que ya lo tienes conseguido y que te dicen, como al hombre de la parábola... “Esta noche morirás”... ¿Qué sientes? ¿Cómo ves las cosas desde este ángulo? ¿Con qué te encuentras en las manos ahora que todo lo tienes que dejar aquí...? En el evangelio, al final, se tiene sobre todo lo que no se tiene..., lo que se dio a los demás... Eso tendrás: lo que hayas dado... Sólo es tuyo lo que has dado a otros... Es lo único que no te pueden quitar... Es la único que te llevarás...
Siéntete llamado a tener el corazón “en otro lado”..., en los hermanos..., en las cosas que no son caducas...
Siéntete llamado no a amontonar, sino a repartir...
Siéntete llamado a no construirte sobre lo que se queda aquí...
Oratio. Preséntate ante el Señor atado y llevado por la avaricia... por el tener... Preséntate “tenido” por cosas o por personas... y pídele que te ayude a liberarte de esas ataduras... Observa si lo que dices lo dices con todo el alma o no tienes alma ni fuerza para decirlo porque “te va” todo eso...
Nombra ante el Señor a personas que sabes que están preocupadas sólo por tener y almacenar...
Contemplatio. Busca un escena, una imagen, una palabra que a lo largo de este tiempo de oración te ha llamado la atención. Fíjala... Quédate contemplado... No digas nada... Mira... Contempla... Calla y deja que la palabra salga del silencio... Pasa un rato en compañía de Jesús...

Despedida
Despídete de Jesús..., de la escena que contemplas... Respira lentamente... Vuelve a tomar conciencia de estar aquí, en esta sala...

Orar con un salmo: Salmo 41. Deseo de Dios

      Como busca la cierva
      corrientes de agua,
      así mi alma te busca
      a ti, Dios mío;

      tiene Sed de Dios,
      del Dios vivo:
      ¿cuándo entraré a ver
      el rostro de Dios?

      Las lágrimas son mi pan
      noche y día.
      mientras todo el día me repiten:
      "¿Dónde está tu Dios?"

      Recuerdo otros tiempos,
      y desahogo mi alma conmigo:
      cómo marchaba a la cabeza del grupo,
      hacia la casa de Dios,
      entre cantos de júbilo y alabanza,
      en el bullicio de la fiesta.

      ¿Por qué te acongojas, alma mía,
      por qué te me turbas?
      Espera en Dios que volverás a alabarlo:
      "Salud de mi rostro, Dios mío".

      Cuando mi alma se acongoja,
      te recuerdo
      desde el Jordán y el Hermón
      y el Monte Menor.

      Una sima grita a otra sima
      con voz de cascadas:
      tus torrentes y tus olas
      me han arrollado.

      De día el Señor
      me hará misericordia,
      de noche cantaré la alabanza
      del Dios de mi vida.

      Diré a Dios: "Roca mía,
      ¿por qué me olvidas?
      ¿Por qué voy andando, sombrío,
      hostigado por mi enemigo?"

      Se me rompen los huesos
      por las burlas del adversario;
      todo el día me preguntan:
      "¿Dónde está tu Dios?"

      ¿Por qué te acongojas, alma mía,
      por qué te me turbas?
      Espera en Dios que volverás a alabarlo:
      "Salud de mi rostro, Dios mío".

Hacer el espacio.

Entregar el salmo
Leerlo
. Preguntar por él cosas generales: gusta...
. Preguntar por las imágenes que les llaman la atención, por los sentimientos que salen en el salmo..
. Imaginar al orante que ha compuesto esta oración o salmo por las cosas que dice:
. Tiene sed de Dios..., ganas de estar con él o donde él está (Templo)
. Se acuerda de momentos felices con Dios
. La ausencia de Dios le llena de lágrimas
. Se ve acosado y burlado por los de su entorno (creyente = tonto)
. Se da ánimos y razones para esperar
. Se siente arrollado por las cosas de la vida
. Tiene esperanza
. Reconstrucción común del salmo
. Orar el salmo personalmente

. Escribir el salmo
(Posible pauta para reconstruir el salmo personalmente)
Como busca la cierva corrientes de agua...

Tengo...

Las lágrimas...

Recuerdo...

¿Por qué te acongojas...

Cuando mi alma se acongoja...
te recuerdo en...


Una sima...

De día el Señor me...


Diré:...

¿Por qué te acongojas...