El
sacramento de la Penitencia o del Perdón o de la Reconciliación
es un sacramento esencial en la vida cristiana. Sale perdiendo la
misma comunidad cristiana y el cristiano singular cuando se deja de
celebrar el perdón.
Reconocemos de entrada que un amplio sector de la población
cristiana ha dejado de lado la celebración del sacramento de
la penitencia. “Se comulga más que se confiesa”,
es una observación que muchos constatan. En muchos ha dejado
de existir aquella pregunta al sacerdote: “¿Puedo comulgar?”.
En esta sección iremos tratando este sacramento a lo largo
del año.
La
parábola del hijo pródigo
El capítulo 15 de san Lucas es la más espectacular
de las catequesis sobre el sacramento de la Penitencia.
-
Un
padre tenía dos hijos. Uno
le pidió la herencia. Se la dio. Dios es respeto. Dios
es finura. Dios es amor callado. Dios espera. Dios calla.
-
El
hijo se marchó. El padre se queda mirando.
El padre sabe que lo malgastará. El padre calla. El padre
espera.
-
Cuando
lo gastó todo sintió hambre, se sintió peor
que un animal. Es la necesidad la única palabra
que el toro puede escuchar. No oyó las palabras del padre.
Oye ahora la palabra que sale de la situación ve vive.El
padre es paciencia, respeto, generosidad amor que sufre en silencio.
-
Se dijo a sí mismo. Se tarda
mucho en escuchar la palabra que uno lleva dentro. Se tarda mucho
en abrirse a lo que está en el corazón. Se llega
al corazón después de haber estado andando por ahí...
El corazón es estación de llegada después
de una larga aventura. El desierto es el que mejor nos habla al
corazón.
-
He pecado. No soy digno. El corazón dice
la verdad. El que ha hecho camino de desierto entiende, ve, se
abre a la verdad y la dice. El que todavía está
allá, sin haber vivido el desierto, teme a la verdad, no
la dice porque no quiere correr con sus consecuencias... Busca
atajos y medias palabras...
Sólo
Dios perdona el pecado
Jesús
se presenta como quien tiene poder para perdonar los pecados (Mc
2,10) y realmente perdona (Mc 2,5; Lc 7,48). Jesús se presenta
diciendo: “Tus pecados te son perdonados”. Y confiere
este poder a los suyos, reunidos el día de Pascua: da poder
de perdonar los pecados (Jn 20,21-23).
Cristo quiso que la Iglesia, tanto en su oración como en
su vida y su obra, fuera signo e instrumento del perdón
y de la reconciliación que nos adquirió al precio
de su sangre.
Confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio
apostólico, que está encargado de “ministerio
de la reconciliación” (1 Cor 5,18).
Celebraciones
penitenciales
Celebración
Penitencial (1)
ORACIÓN
Señor, escucha nuestras oraciones:
ten piedad de los pecados de aquellos que ponen en ti toda
su confianza.
Que quienes son conscientes del peso de su pecado
reciban el perdón y la misericordia.
Te suplicamos, Señor, que tu misericordia nos llegue
y nos preceda,
que nuestras faltas sean borradas
enteramente por el perdón.
Señor, presta atención a nuestras súplicas.
Que tu misericordia no se aleje de nosotros.
Señor,
Tú eres el único que triunfa del pecado;
tiende tus ojos hacia nosotros, tus siervos,
que confesamos nuestro pecado contra ti, Señor nuestro.
De ti vienen el perdón y la remisión.
Que nuestros ayunos y oraciones te sean gratos
para que podamos reconciliarnos contigo
que eres el Dios que vives y reinas por los siglos. Amén.
BREVE
SILENCIO
LECTURA BÍBLICA
Se puede elegir una de las tres del Miércoles de
Ceniza.
Joel 2,12-18 ; 2 Cor 5,20-6,2 ; Mt 6,1-6. 6-18
BREVE
COMENTARIO
EXAMEN DE CONCIENCIA
Escucharás la voz de Dios.
Te alimentarás de la Palabra de Dios.
¿Qué puesto e importancia doy a la Palabra
de Dios en mi vida?
¿Cómo medito y profundizo las lecturas de
la misa?
¿Participo en grupos de reflexión cristiana?
¿Qué libros me alimentan? ¿Está
la Biblia entre esos libros?
¿Cómo vivo la actualidad con ojos creyentes?
¿Cómo busco la palabra y la presencia de Dios
en los acontecimientos de la historia que me toca vivir?
Poner en práctica la Palabra de Dios
¿Cómo vivo las bienaventuranzas?
¿Qué sentido tiene para mí ser feliz
siendo pobre, llorando, buscando la justicia?
¿Cómo estoy comprometido con construir la
paz y la justicia?
¿Qué opciones políticas tomo para que
el Reino de Dios crezca?
¿Cómo me siento perdonado y cómo perdono
a los que me hacen mal?
¿Qué transparencia hay en lo que hago, o qué
corrupción?
¿Cómo afirmo mi fe ante los demás?
No los que dicen Señor, Señor, sino los que
hacen la voluntad de mi Padre
¿Qué significa para mí hacer la voluntad
de Dios?
¿Cómo busco la voluntad de Dios y la hago
norma de mi vida?
¿Cómo me relaciono con Dios?
¿Creo en Dios para pedirle o como Jesús sé
decir: hágase tu voluntad y no la mía?
¿Qué relación mantengo con Dios?
¿Cómo la relación que mantengo con
Dios me lleva a orientar mi relación con los demás:
familia, trabajo, etc...?
No te examinas para aplaudirte ni para maltratarte. Te examinas
para avanzar en intimidad con Dios, en sinceridad contigo
mismo, en coherencia con lo que quieres ser: perfecto como
es perfecto el Padre celestial.
Y si tu conciencia te reprocha de algo, tienes un Padre
que quiere perdonarte.
Ora. Espera. Busca la manera de pedir perdón. Entra
en una iglesia y arrodíllate y celebra el sacramento
de la Penitencia o participa en una Celebración comunitaria
de la Penitencia.
Lee ahora y cuando puedas, despacio, la parábola
del hijo pródigo: Lucas, 15.
LETANÍA
PENITENCIAL
Jesús, alcanzado por la tentación: ten piedad.
Jesús, transfigurado en la montaña:
Jesús, testimonio de la paciencia de Dios con su
pueblo:
Jesús, anunciador del amor del Dios Padre:
Jesús, manifestación del perdón de
Dios:
Jesús, removedor de conciencias anquilosadas:
Jesús, suscitador de vida nueva:
Jesús, palabra y silencio:
Jesús, fuerza de Dios:
POSIBILIDAD
DE CONFESIÓN INDIVIDUAL O GENERAL
ACCIÓN DE GRACIAS
Bendito seas, Padre,
por esta gracia y este tiempo;
por concedernos un momento oportuno
de preparación a las fiestas pascuales.
Bendito eres, Tú, Padre
porque llamas a cada uno de los creyentes
a emprender de manera más personal y consciente
su compromiso de seguir a Jesús,
tu Hijo y nuestro Hermano.
Bendito eres, Tú, Padre,
por interpelarnos en lo profundo y radical de la vida
y por liberarnos de nuestras seguridades falsas
y de los ídolos secretos
que construimos sin cesar.
Bendito eres, Tú, Padre,
porque nos das el Espíritu,
el único que puede convertirnos,
el único que puede atravesar nuestros pensamientos
el único que puede darnos un corazón de hijos
según el corazón de tu Hijo Jesús.
Padre, que esta Cuaresma,
unidos a la multitud de los que marchan
por la senda del Evangelio,
sea el tiempo propicio
de nuestra vuelta hacia Ti,
Dios único y verdadero.
|
Celebración
Penitencial (2) (A partir del esquema de celebración
del Miércoles de Ceniza)
Sentirnos unidos
Después de dar al bienvenida, pagamos luces; música,
inclinamos la cabeza durante un tiempo en sentido de penitencia;
cada uno hace oración.
Oración
Señor, nos has convocado en tu presencia
para iniciar el tiempo cuaresmal.
Ayúdanos a escuchar tu voz,
a vivir como creyentes,
a caminar hacia la verdad,
a ser los hombres y mujeres que tú nos sueñas,
a creer hoy con convicción.
Tu sabes, Señor, que muchas veces
conformamos nuestra vida y la compaginamos
para que sea a la vez tuya
y a la veces de este mundo... que pasa.
Señor, danos la fuerza para dar el paso hacia ti,
con todas nuestras fuerzas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
II.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura del profeta
Joel, 2,12-18
Comentario
Convertíos a mí de todo corazón. Convertir:
“hacer que algo a alguien se transforme en algo distinto
de lo que era” (Dicc. de la Real Academia). Convertir
es dar un paso: de una realidad a otra, de un sitio a otro.
Muchos hoy decimos que estamos bien como estamos, que estamos
a gusto con lo que somos, que estamos bien y no necesitamos
nada ni cambiar... Estamos bien siendo lo que somos. “Yo
no quiero cambiar en nada, estoy bien así; me gusta
como soy”. Es cierto que no todos dicen esto. Algunos
desearían “ser de otra manera”, “tener
lo que otros tienen”, “cambiar las cosas a su
modo y gusto...”.
Aquí, reunidos, se nos lanza una voz de profeta que
nos invita, al menos, a replantearnos si estamos bien donde
estamos, si estamos bien siendo lo que somos. Estar bien o
estar a gusto en un sitio o con lo que eres no quiere decir
que sea ese el sitio que estás llamado a ocupar. Quizás
hay otro horizonte posible...
Para los que tengan oídos, hoy Dios habla: “Vuélvete
a mí con todo el corazón”, “Conviértete
a mí”. El profeta llama a poner el corazón
en Dios, a tener como horizonte y meta a Dios, a organizar
la vida según Dios. Poner primero a Dios es hacer secundario
todo lo demás. Y muchas veces vivimos haciendo secundario
a Dios y primero todo lo demás...
Salmo responsorial (Sal 50)
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Segunda
lectura de la carta del apóstol san pablo a los Corintios
5,20-6,2
Comentario
Ahora es el tiempo favorable; a hora es el día de la
salvación.
Hay un tiempo para cada cosa. Tienes experiencia de haber
escuchado muchas veces cosas, y no te pasó nada, no
te resonaron dentro. Un día, las cosas de siempre,
hasta las rutinarias que te cansan, se hacen luminosas. En
ellas ves algo que no esperabas, que otro día no descubriste.
Hay un tiempo en nuestra historia en el que vemos de otra
manera más profunda o con más claridad o de
diferente manera...
Hoy san Pablo nos dice que “este es el tiempo oportuno”.
No sé si lo será para ti. A lo mejor hoy o durante
esta cuaresma “te pasa algo”, descubres suna llamada
de Dios. Es el tiempo oportuno. Es el día de la salvación.
Salvación significa nada más que descubrir una
posibilidad nueva donde parecía que la única
posibilidad era lo que nosotros pensamos y hacemos... Hay
otra manera más allá de nuestra manera de entender
la vida y de “solucionarnos la vida”. Hay una
manera de “solucionar la vida” en perspectiva
divina.
Lectura
del santo evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18
Comentario
¿Qué significa convertirse y volverse hacia
el Señor? La Iglesia toma el evangelio de Mateo para
responder:
. No vivir de apariencias, sino de corazón, como la
verdad por delante. la verdad por delante no es carta de presentación
en muchos lugares hoy. “Como vayas con la verdad por
delante estás perdido”, decían a unos
que buscaban trabajo (la verdad de los años que tienes,
de la experiencia, de...). Para ponerse delante del Señor
y en camino hacia el Señor, lo primero de todo es aceptarte
como eres, la realidad que sea. Dios no quiere en la realidad
que somos ahora mismo. Dios no nos quiere tal como tenían
que ser, sin tal como somos... Para Dios, la sección
“de complementos” de nuestros centros comerciales
no tiene sentido. Nos prefiere sin adornos. Tal como somos.
Sin hacer ruido, sin fanfarronerías, sin dárnoslas
de...
. Orantes, para entrar en el cara a cara con Dios. Estamos
invitados a habitarnos en lo profundo del corazón,
en el silencio... Nos aburrimos muchísimo porque sólo
tenemos “sitios” de entretenimiento donde hay
que pagar. No nos sabemos entretener en el sitio que tenemos
en el corazón, en el hondón... Es un lugar por
descubrir... Estamos invitados a caminar hacia el interior
de nosotros mismos y allí “entretenernos”
con Dios, encontrarnos con él...
Invocación
penitencial y examen
Señor, Padre bueno y lleno de misericordia y ternura,
a pesar de nuestros caminos torcidos,
a pesar de nuestros senderos de caprichos,
a pesar de nuestro dejarte a un lado y “vivir nuestra
vida”,
a pesar de tenerte arrinconado,
a pesar de no escuchar tu voz y vivir de mil voces y reclamos,
a pesar de no darte mucha importancia a lo largo del día,
a pesar de no contar mucho contigo y sí con nuestras
fuerzas, y dineros e influencias,
a pesar de esto y de muchas más cosas que Tú
bien sabes,
Tú sigues hablando,
Tú sigues esperando,
Tú sigues dando tiempo y oportunidades,
Tú sigues mostrando caminos,
Tú sigues contando con nosotros,
Tú sigues apostando por nosotros, por mí...
Tú sigues siendo Dios
y amando como nadie nos ama.
Danos fuerzas para entrar en la santa Cuaresma
y hacer de este tiempo
un tiempo de cercanía,
un tiempo de encuentro,
un tiempo de novedad,
un tiempo de cambio,
un tiempo de sacar lo mejor nuestro
escondido en lo peor...
Perdónanos.
Este sencillo signo de ceniza
no sirva para iniciar o continuar el camino
de una vida más centrada en ti.
Eso es la santidad a la que nos llamas.
Absolución
según la fórmula del Ritual que mejor cuadre
con la situación de la comunidad concreta
ACCIÓN DE GRACIAS
Despedida
Se podría entregar a todos un folio doblado por la
mitad. En la primera cara, un dibujo y la fecha, con el título:
CUARESMA ’06.
En la primera cara, interior izquierda, se pega una cerilla.
En la cara derecha un texto más o menos como este:
. Has participado en la Celebración Penitencial de
la Cuaresma 2006.
. Has escuchado:
VUÉLVETE A MÍ DE TODO CORAZÓN Y CON TODO
EL CORAZÓN.
AHORA ES EL TIEMPO OPORTUNO, EL DÍA DE LA SALVACIÓN.
Aquí tienes la “chipa” para “hacer
cenizas” eso que no te deja ser la persona que Dios
quiere que seas y tú deseas.
La “chispa” no es esta cerilla. Esta cerilla te
recuerda la chispa que sí puede hacer que algo nuevo
ocurra en ti: La Palabra de Dios y la Oración.
|
|